jueves, 22 de mayo de 2008

Reflexión:


Las juventudes son marginadas porque han sido expulsadas del sistema laboral y de la participación útil en la vida social. El daño que les ha producido este tipo de exclusión se expresa en la privación de sus derechos ciudadanos, la pobreza material y la perdida de Oportunidades para ejercer sus capacidades de manera
socialmente reconocida.

Las juventudes se encuentran sometidas a la indefensión porque están sujetas al poder que ejercen otros sin que estas puedan ejercerlo a su vez. Además están obligadas a ocupar posiciones que les ofrece pocas oportunidades para ejercer sus habilidades y posibilitar su mejor realización humana. Precisamente por la baja posición que ocupan, están sujetos a ser objeto de tratamientos irrespetuosos
por parte de los/as adultos / as.

La ignorancia sobre los derechos humanos de los y las jóvenes no excusa su cumplimiento cuando el tópico igualdad / diferencia penetra, a modo de eje transversal, los demás derechos. Las constantes vulneraciones a este derecho sugieren que se requiere urgentemente una política pedagógica que se haga cargo de la especificidad de las múltiples diferencias, sin renunciar a los principios universales de igualdad y justicia social.

El derecho a la “diferencia” significa que todos los y las jóvenes pueden construir, conquistar o mantener diferencias culturales en razón de su edad —y de otros ejes de diferenciación que se interseccionan como el de clase, genero, etnicidad, etc.- ara posibilitar su mejor realización humana, sin perder por ello el derecho a la igualdad social, en dignidad y derechos que tienen como las demás personas, es decir, de gozar del mismo trato, protección, libertades y oportunidades reales. Sus exigencias de identidad diferenciadas son merecedoras de reconocimiento, y por Esta razón, el actor joven, “individual” o “colectivo” será respetado y no
discriminado.

La reivindicación del derecho a la “diferencia juvenil” es una apreciación positiva e las diferencias humanas, pero ante todo constituye una actitud democrática que debe ser analizada en sus consecuencias económicas, políticas y sociales para equilibrar sus desventajas. Por eso este derecho surge con el animo de visibilizar los/as jóvenes para ampliar la formulación contemporánea de los derechos humanos, los cuales están limitados a una concepción de ser humano adulto, varón, occidental, blanco, heterosexual, etc..

Por lo anterior se debe entender entonces que el derecho a la diferencia en la igualdad significa que los y las jóvenes pueden ser ellos mismos, asumir a profundidad sus diferencias, expresar una multiplicidad de formas de ser, apropiarse y dar direccionalidad a su propia vida, impugnar y liberarse del modelo de vida existente “impuesto” para ellos/as, elegir libremente y materializar sus Propios planes de vida y reclamar visibilidad pública acorde con la comprensión de lo que son realmente, en aras de garantizar también su calidad de vida
simbólica.

Derechos Jóvenes

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