
Mujeres Jóvenes afectadas por el conflicto Armado:
Si una muchacha saluda a un militar [los guerrilleros] la acusan de ser colaboradora de los militares, de estar llevando mensajes, y esa acusación te lleva a la muerte; las sacan de los bailes y las matan simplemente. También si uno conversa con un guerrillero o los que suponen los militares o paramilitares que son guerrilleros, porque esos muchachos no viven
en los barrios sino que pasan por ahí, si alguna conversa con uno de ellos, los paramilitares las recogen y se las llevan y nunca más aparecen. Los paramilitares [...] prohíben a las jóvenes usar faldas cortas, y quienes desobedecen esa orden son llevadas a los campamentos y obligadas a cocinar y lavarles la ropa.
“Hay una Cantidad de hijos sin Padre. Mujeres indígenas menores de 18 años han sido embarazadas por paramilitares, guerrilleros y también miembros de la fuerza publica”.
“Los hombres se aprovechan de las mujeres jóvenes afro desplazadas, se acuestan con ellas, se ríen de ellas y no les dan nada, Se desmoralizan y avergüenzan las mujeres. Piensan que las mujeres afro desplazas no merecemos respeto, nos miran como objetos sexuales”
Violencia Urbana
“La señora que va a mi casa a trabajar, yo siento que se ha envejecido a pasos gigantes en dos años. Ella vive en uno de esos barrios y a veces me llama y me dice: “no puedo .... están aquí”. Se quedan encerrados, con los HIJOS”
“Mi hija esta metida con uno fuerte en el barrio y entonces no sabemos que hacer el papá y yo. La chica tiene 17 años, ella está con él y él la golpea y la controla”. Pero la pelada me dice que no porque le da miedo que el tipo mate al papá. “ni me voy de aquí, no me voy para otra parte, porque los matan a ustedes, ni lo puedo dejar”.
Testimonios Tomados de la Página Mujer y Conflicto Armado http://www.mujeryconflictoarmado.org/
“Yo no esto
y estudiando, mami dice que no podemos ir a la escuela con hambre”1
“Es que yo, con la edad que tengo [15 años], no tendría que hacer todo lo que hago: trabajar, estudiar, responder por la plata, como si yo fuera la señora de la casa. Debo portarme bien, no tener novio, eso para mí es duro”
“Tengo ganas de irme de la casa, conseguir alguien que me ayude, cambiar de ambiente, mejor dicho ser una niña como todas las demás, descansar, pensar que tengo que estudiar y no más. Sentirme un poco libre, tener amigos, ser una joven como las demás”
“No estudiaba, mi mamá no tenía plata para matricularme. Mis hermanas sí estaban estudiando y yo tenía que llevarles el almuerzo... Me gusta vivir en Soacha, pero me gustaba más donde vivíamos antes, por el río y porque no había tantos chismes como acá. Lo que menos me gusta son los niños porque me dicen negra y a mí me da rabia, yo tengo nombre. Acá estoy estudiando pero no me siento bien porque la profesora grita mucho”
“Yo no estudiaba. No había escuela cerca, ni siquiera en el pueblo, porque no
había material para hacerla. Mi papá y mi mamá me enseñaron a leer y a escribir..
1 Testimonios tomados de Bello Albarracín, Martha Nubia y otros. “Relatos de la Violencia Impactos del desplazamiento forzado en la niñez y la juventud”, universidad Nacional de Colombia y Fundación Educativa Amor Bogotá, abril del 2000.
Se estima que entre 1965 y 1999 por lo menos dos millones de personas fueron desplazadas por la violencia, de ellos el 72% eran menores de 25 años. En su gran mayoría fueron expulsadas de las zonas rurales de los departamentos de Antioquia, Bolívar, Santander, Córdoba, Magdalena, Chocó, Cesar, Sucre, Meta, Putumayo, Caquetá y Valle. Estas familias se ubicaron mayoritariamente en las ciudades capitales de sus respectivos departamentos y en Bogotá. El número de desplazados durante estos quince años es similar al que se presentó en el país durante los años 50, período conocido como la “época de la violencia”
1 Datos de la Conferencia Episcopal y CODHES. Véase: Grupo de Apoyo a Organizaciones de
Desplazados. “Informe de seguimiento de las recomendaciones del representante del secretario general de la Naciones Unidas para los Desplazamientos internos. 1996 — 1999”. Bogotá, mayo
Testimonios de jóvenes escolarizados.
“En el colegio hay gente que tiende a discriminar, no necesariamente por raza.., y eso es lo chanda del colegio; la gente no ha cogido la importancia de no discriminar otras personas, no mandarlas al diablo solamente por su apariencia o porque son diferentes. Digamos que un alumno por ejemplo el caso de un rockero, los profesores siempre no van a tener en cuenta sus ideas, la diferencia, lo muestran por el choque con ellos, porque no hace las cosas que se deben hacer como ellos quieren, y entonces piensan que ese alumno no vale la pena. Cuando
se pierde la idea que el otro no es fundamental para mí, ellos se vuelven unas personas que discriminan y el alumno no es un ser humano sino es algo que va en contra de ellos... Por eso yo creo que el derecho a la diferencia es el respeto a todas las ideas ajenas, el respeto a las diferencias del otro, del pensamiento, de la acción; que no choquemos sino que haya una riqueza entre los dos, sin perder las características que yo tengo como persona. Luis Darío, 18 años.
En el colegio hay profes que se creen más que los estudiantes porque muchas veces porque tienen una edad mas que uno y por eso creen que tienen más derechos y quieren manejarlo a uno. Esmeralda, 14 años.
1 Testimonio retomado de fundación CEPECS.
Si una muchacha saluda a un militar [los guerrilleros] la acusan de ser colaboradora de los militares, de estar llevando mensajes, y esa acusación te lleva a la muerte; las sacan de los bailes y las matan simplemente. También si uno conversa con un guerrillero o los que suponen los militares o paramilitares que son guerrilleros, porque esos muchachos no viven
en los barrios sino que pasan por ahí, si alguna conversa con uno de ellos, los paramilitares las recogen y se las llevan y nunca más aparecen. Los paramilitares [...] prohíben a las jóvenes usar faldas cortas, y quienes desobedecen esa orden son llevadas a los campamentos y obligadas a cocinar y lavarles la ropa.
“Hay una Cantidad de hijos sin Padre. Mujeres indígenas menores de 18 años han sido embarazadas por paramilitares, guerrilleros y también miembros de la fuerza publica”.
“Los hombres se aprovechan de las mujeres jóvenes afro desplazadas, se acuestan con ellas, se ríen de ellas y no les dan nada, Se desmoralizan y avergüenzan las mujeres. Piensan que las mujeres afro desplazas no merecemos respeto, nos miran como objetos sexuales”
Violencia Urbana“La señora que va a mi casa a trabajar, yo siento que se ha envejecido a pasos gigantes en dos años. Ella vive en uno de esos barrios y a veces me llama y me dice: “no puedo .... están aquí”. Se quedan encerrados, con los HIJOS”
“Mi hija esta metida con uno fuerte en el barrio y entonces no sabemos que hacer el papá y yo. La chica tiene 17 años, ella está con él y él la golpea y la controla”. Pero la pelada me dice que no porque le da miedo que el tipo mate al papá. “ni me voy de aquí, no me voy para otra parte, porque los matan a ustedes, ni lo puedo dejar”.
Testimonios Tomados de la Página Mujer y Conflicto Armado http://www.mujeryconflictoarmado.org/
“Yo no esto
y estudiando, mami dice que no podemos ir a la escuela con hambre”1“Es que yo, con la edad que tengo [15 años], no tendría que hacer todo lo que hago: trabajar, estudiar, responder por la plata, como si yo fuera la señora de la casa. Debo portarme bien, no tener novio, eso para mí es duro”
“Tengo ganas de irme de la casa, conseguir alguien que me ayude, cambiar de ambiente, mejor dicho ser una niña como todas las demás, descansar, pensar que tengo que estudiar y no más. Sentirme un poco libre, tener amigos, ser una joven como las demás”
“No estudiaba, mi mamá no tenía plata para matricularme. Mis hermanas sí estaban estudiando y yo tenía que llevarles el almuerzo... Me gusta vivir en Soacha, pero me gustaba más donde vivíamos antes, por el río y porque no había tantos chismes como acá. Lo que menos me gusta son los niños porque me dicen negra y a mí me da rabia, yo tengo nombre. Acá estoy estudiando pero no me siento bien porque la profesora grita mucho”
“Yo no estudiaba. No había escuela cerca, ni siquiera en el pueblo, porque no
había material para hacerla. Mi papá y mi mamá me enseñaron a leer y a escribir..
1 Testimonios tomados de Bello Albarracín, Martha Nubia y otros. “Relatos de la Violencia Impactos del desplazamiento forzado en la niñez y la juventud”, universidad Nacional de Colombia y Fundación Educativa Amor Bogotá, abril del 2000.
Se estima que entre 1965 y 1999 por lo menos dos millones de personas fueron desplazadas por la violencia, de ellos el 72% eran menores de 25 años. En su gran mayoría fueron expulsadas de las zonas rurales de los departamentos de Antioquia, Bolívar, Santander, Córdoba, Magdalena, Chocó, Cesar, Sucre, Meta, Putumayo, Caquetá y Valle. Estas familias se ubicaron mayoritariamente en las ciudades capitales de sus respectivos departamentos y en Bogotá. El número de desplazados durante estos quince años es similar al que se presentó en el país durante los años 50, período conocido como la “época de la violencia”
1 Datos de la Conferencia Episcopal y CODHES. Véase: Grupo de Apoyo a Organizaciones de
Desplazados. “Informe de seguimiento de las recomendaciones del representante del secretario general de la Naciones Unidas para los Desplazamientos internos. 1996 — 1999”. Bogotá, mayo
Testimonios de jóvenes escolarizados.“En el colegio hay gente que tiende a discriminar, no necesariamente por raza.., y eso es lo chanda del colegio; la gente no ha cogido la importancia de no discriminar otras personas, no mandarlas al diablo solamente por su apariencia o porque son diferentes. Digamos que un alumno por ejemplo el caso de un rockero, los profesores siempre no van a tener en cuenta sus ideas, la diferencia, lo muestran por el choque con ellos, porque no hace las cosas que se deben hacer como ellos quieren, y entonces piensan que ese alumno no vale la pena. Cuando
se pierde la idea que el otro no es fundamental para mí, ellos se vuelven unas personas que discriminan y el alumno no es un ser humano sino es algo que va en contra de ellos... Por eso yo creo que el derecho a la diferencia es el respeto a todas las ideas ajenas, el respeto a las diferencias del otro, del pensamiento, de la acción; que no choquemos sino que haya una riqueza entre los dos, sin perder las características que yo tengo como persona. Luis Darío, 18 años.
En el colegio hay profes que se creen más que los estudiantes porque muchas veces porque tienen una edad mas que uno y por eso creen que tienen más derechos y quieren manejarlo a uno. Esmeralda, 14 años.
1 Testimonio retomado de fundación CEPECS.
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